5 sencillos ejercicios para mejorar la escucha activa
- Escucha activa
- 14 mar 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 16 may 2020
¿Y si los practicás en tus sesiones de coaching?
Disfrutar del silencio
El silencio es el contexto para todos los sonidos: es la única oportunidad que tenemos para descansar nuestros oídos y el espacio que nos permite dar sentido a las palabras. Por eso, es importante dedicar al menos 3 minutos al día a estar completamente en silencio.
Trabajar el reconocimiento de patrones
Incluso en los ambientes más ruidosos, tenemos la capacidad de distinguir distintas fuentes de sonidos. Así, Treasure recomienda diseccionar el ruido ambiente. Por ejemplo, en una cafetería, podemos tratar de identificar quién está hablando o qué ruidos individuales se mezclan (la cafetera, la campanilla de la puerta, el tráfico exterior, la cucharilla rozando la taza…) Es un gran ejercicio para mejorar la calidad de nuestra escucha.
Saborear los sonidos mundanos
¿Puedes recordar cómo suena la nieve al ser pisada o la lavadora centrifugando? Concentrarnos en lo que el experto llama “el coro oculto” también nos ayudará a reforzar nuestra escucha activa.
Practicar distintas posiciones de escucha
1 Otra forma de reforzar esta habilidad es jugar con las posiciones de escucha y los filtros mentales, para comprender cómo afectan a la comunicación. Existen muchas actitudes para afrontar la escucha: crítica, empática, pasiva, activa, optimista, escéptica… Por tanto, podemos usar estos filtros como palancas para tomar consciencia de ellos y sus efectos en la comprensión de los mensajes.
Aplicar el método RASA
Se trata de un acrónimo que hace referencia a los pasos para una auténtica escucha activa:
· Receive (Recibir): consiste en prestar atención a la persona (a lo que dice, a lo que no dice y a cómo lo dice), evitando cualquier tipo de distracción externa, ya sea consultar el Smartphone, revisar papeles o interrumpirlo para llamar a otra persona.
· Appreciate (Apreciar): se refiere a confirmar al interlocutor que estamos atentos a lo que dice. Solo tenemos que introducir un ‘eco’ en la conversación: repetir las últimas palabras, asentir, emitir algunas interjecciones…
· Summarize (Resumir): se trata reformular el mensaje con las ideas que hemos entendido para corroborar con la otra persona que lo que él nos ha trasladado y lo que nosotros hemos recibido coinciden. Por eso la fórmula “Entonces, lo que has dicho es…” es tan útil para aplicar la escucha activa de forma eficaz.
· Ask (Preguntar). Solo a través de este último paso vamos a poder aclarar cualquier duda entre emisor y receptor, garantizando la máxima comprensión del mensaje.
Fuente: Charla TED de Julian Treasure, 2011.



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