Presencia Plena para agudizar la Escucha Activa
- Escucha activa
- 17 abr 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 may 2020
Acá encontrarás un ejercicio que te permitirá prepararte para tus sesiones de coaching, bridándote una herramienta que te ayude a tener presencia ante tu coachee.

1. Sentate en cualquier posición que te resulte cómoda y cerrá los ojos.
2. Comenzá centrando suavemente tu atención en el proceso de respiración. Disfrutá de tres respiraciones plenas, lentas y profundas, advirtiendo el movimiento de tu torso y el sonido de tu respiración. Luego dejá que tu respiración se asiente en un ritmo natural.
3. Ahora liberá tu mente. Dejala que deambule y divague. Pronto advertirá algo, tal vez un pensamiento, sonido o sensación física. Por ejemplo, podés encontrarte pensando en recoger a tu hija de su lección de música esta tarde, podés oír que se enciende la calefacción o sentir un rayo de sol en tu mano derecha. Está bien. Estáte atento a lo que se presente sin aferrarte a nada. Soltá cualquier cosa que advirtás apenas aparezca en tu conciencia. Captala y dejala ir, y al hacerlo, volvete consciente de la conciencia que subyace a tus pensamientos.
4. Tratá de mantenerte alerta pero relajado, claro y consciente, sin estar fijado a ninguna cosa en particular, pero tampoco distraído. Sin modificar o cambiar pensamientos, sentimientos, o sensaciones corporales, permití que todas las cosas sean como son. Considerá todo lo que aparezca y todas las experiencias idénticas, sin juzgar, preferir o sentir desagrado porque es mejor o peor. Tal vez tu vecino de al lado ha comenzado a practicar el violín, advertí el sonido y luego déjalo ir. Tal vez advirtás el aroma de tu propio perfume o colonia. Tal vez tu estómago haga un poco de ruido. Sea lo que fuere, observalo y luego dejalo ir. Si percibís que te estás enroscando en un análisis o juicio de estas experiencias, no te maltrates. Simplemente observa estos pensamientos, luego respirá una vez y redirigí tu atención a tu experiencia actual tal como es, hacia la conciencia que subyace a toda tu experiencia.
5. Imaginá todos los pensamientos, sentimientos y objetos exteriores como objetos transitorios que pasan flotando por tu conciencia. Imagina tu conciencia como un espejo que simplemente advierte y reflejá lo que aparece frente a ella, sin aferrarlo, apresarlo, juzgarlo o consentirlo.
6. Descansá en la sensación de amplitud que surge cuando la mente deja de aferrarse o resistirse a cualquier experiencia. Esta amplitud puede hacerte sentir increíblemente libre y expansivo, pero si sos un principiante, no te preocupés si tu mente comienza a errar a los pocos segundos. Es completamente normal. Suave, pero persistentemente, guiá tu conciencia de nuevo a las instrucciones de meditación cuando advirtás que esto ha ocurrido. Permanecé relajado y alerta dentro de este estado de pura reflexibilidad y ecuanimidad.
7. Al final de tu práctica, tomate unos momentos para expandir tu conciencia desde la respiración al lugar en el que te encontrás. Hacete consciente de los sonidos y aromas que te rodean, de tu cuerpo. Mové con suavidad los dedos de tus manos y pies.
a. Cuando te sintás listo, abrí los ojos
Fuente: Meditación para todos de Paula Watkins


Comentarios